Para viajeros exigentes, investigadores y expedicionarios de lujo, el tiempo es el activo más valioso. ¿Por qué perder dos días completos de su viaje a la Amazonía en carreteras agotadoras y tránsito fluvial severo cuando puede llegar con total comodidad?
La expedición inicia en las cumbres donde la cordillera se funde con la inmensidad verde. Sin escalas desgastantes, nuestra ruta conecta de inmediato con los santuarios de altitud y biodiversidad inicial.
El escenario cumbre donde la neblina matutina resguarda especies endémicas y el despliegue del gallito de las rocas. El viajero experimenta este contacto con la biodiversidad andino-amazónica con absoluta comodidad operativa.
Ubicados a minutos de nuestra base de aproximación, estos puntos estratégicos congregan a cientos de loros y guacamayos en un ritual cromático diario de incomparable valor visual.
Guacamayo en pleno vuelo - Saturación de color natural
Perspectiva limpia desde un mirador privado exclusivo
El ingreso al santuario protegido más importante de Sudamérica exige una ejecución impecable. Nuestra operación aérea permite penetrar el territorio intangible con la máxima eficiencia y respeto ambiental.
Arquitectura sostenible integrada a la perfección en la ribera, administrada directamente por las comunidades indígenas matsiguenkas de las cochas Salvador y Otorongo. Autonomía cultural y confort en su máxima expresión.
Espejos de agua prístinos donde el tiempo se detiene. Desde plataformas de observación privadas, se avistan familias de lobos de río (Pteronura brasiliensis), caimanes negros y aves prehistóricas en un silencio absoluto.
Reflejo cristalino del atardecer sobre la superficie de la Cocha Salvador
Primer plano imponente de un lobo de río en su hábitat natural
Olvida las 10 horas de bus. Vive la selva desde el aire.
El avión es tuyo.